VERANO DE 1986. Al borde de la desaparición
| Hay una foto del imaginario común algecirista que define a las claras las tragedias por las que ha debido atravesar la entidad albirroja en algunas ocasiones a lo largo de su casi centenaria historia. Viajemos en el tiempo. Situémonos en el caluroso verano de 1986. Integrantes de la plantilla del Algeciras CF, aficionados y periodistas aguardan, entre la incertidumbre y la desesperación, conocer novedades tras la dramática situación que vive el equipo. Incapaz de mantener la categoría en 2ªB, está abocado a jugar la campaña 1986/ 87 no ya en Tercera, sino en Regional Preferente porque las deudas van a endosarle un segundo descenso consecutivo de carácter administrativo. |
![]() Algeciras C.F. En el antiguo Mirador, posan: Quico, Daza, Tapia, Goyo, Asián, Hugo Vaca, Iñaki, Marcos, Ocaña, Francis y Julio Cabello. |
José M. Serrano / Mayo 2007
La foto a la que nos referimos en el preámbulo de este texto existió, desgraciadamente, en la realidad. Pudo hacerse a las puertas del llamado Ayuntamiento nuevo, en la calle Ancha de nuestra ciudad. En ese edificio, antiguamente ocupado por el Banco de España, se situaba en el verano de 1986 la alcaldía algecireña porque el histórico ubicado en Alfonso XI estaba entonces en obras de rehabilitación. De este lugar y sus despachos salió parte de la solución.
El algecirismo lo pasó fatal en aquel verano interminable. Arruinado el equipo y descendido deportivamente a Tercera y administrativamente –por impagos- a la Regional Preferente, nadie quiere hacerse cargo de la Presidencia del club. Tras haber militado hace escasos dos años en 2ªA, al Algeciras le ocurrió lo mismo que le ha pasado casi siempre que ha militado en la categoría de plata. Ha sufrido después una caída en barrena imparable, hasta la amenaza clara de la desaparición.
Afortunadamente –y en mitad de tanta debacle- hubo fumata blanca y el Algeciras CF logró tener presidente pocos días antes del cierre de inscripciones para la Liga 1986/ 87. El valiente se llamó Juan Gandiaga. Mantuvo conversaciones con el que era alcalde de Algeciras desde 1983, Ernesto Delgado, pero, aunque alguna ayuda municipal hubo, las coordenadas de la salvación hay que buscarlas en el vestuario.
Rafael Piñero, histórico del periodismo radiofónico en el Campo de Gibraltar, señaló directamente a los jugadores de aquellos años como responsables, en un alto porcentaje, de la salvación in extremis que tuvo lugar. Piñero hizo esta reflexión durante uno de los actos celebrados por el Foro Algecirista Andrés Mateo: “El final de la Liga 85/ 86 está, quizá, entre los peores recuerdos para esta afición. Parecía claro que el Algeciras CF iba a desaparecer y entre la apuesta de Gandiaga y el empuje de los jugadores –muchos algecireños y otros venidos hacía años de fuera pero ya totalmente asentados e integrados en nuestra ciudad- las cosas pudieron arreglarse. Y tengo que referirme a nombres como los de Asián, Capa, Cabello, Almenara y Quico”.
Los recuerdos de Piñero –una biblioteca andante de algecirismo- apuntan a que económicamente hubo de partirse de cero y desde la Preferente. Hubo una especie de compromiso de comenzar y cobrar según se fueran generando ingresos. Ha de tenerse en cuenta que los jugadores con los que el Algeciras se iba a presentar en aquella categoría provincial venían de tener experiencia en Segunda A y Segunda B.
El reto
El reto estaba lanzado. “Al viejo El Mirador –por entonces no existía el Nuevo ni en pensamientos- hubo que entrar con desbrozadoras. Ni las máquinas cortacésped servían en la pretemporada después de todo un verano de abandono y en el que la hierba alcanzó más de un metro de altura”, subrayó Piñero.
Cabe pensar que aquella especie de refundación hubo de ser complicada. Juan Gandiaga, empresario de la hostelería de la barriada de Los Pastores, asumió una responsabilidad que, posteriormente, sería premiada con dos ascensos consecutivos, primero a Tercera división al final de esa misma Liga 1986/ 87 y luego a Segunda B a la conclusión de la campaña 1987/ 88. El equipo mezcló a veteranos y jóvenes en una experiencia inolvidable en la que, de nuevo tras una época de ruina y mala gestión, se produjo una fusión entre jugadores, afición y un pueblo que siguió a los colores rojiblancos hasta el infinito. Para dirigir a aquella escuadra se eligió a uno de los denominados hombres de la casa: Fernando Gallego, ex jugador y uno de los encargados de llevar aquella nave a buen puerto.
Hay otro nombre que merece ser recordado en algeciristas.com por su colaboración directa con el presidente Gandiaga y su habilidad en los despachos: Juan Guerrero. Su función como gerente de la entidad la cumplió prácticamente a la perfección y el Algeciras CF ganó mucho de la seriedad y presencia institucional que había perdido años atrás. El resultado de la conjunción de todos estos factores ya se ha comentado: dos ascensos consecutivos y la afición nuevamente ilusionada y en el campo. Los detalles deportivos de aquellas ligas 1986/ 87 y 1987/ 88 son otra historia que contaremos en otra ocasión.
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