PEPE SABORIDO, UN MITO EN SU HOMENAJE

Emoción rojiblanca a raudales en la noche del 18 de mayo de 2004. El algecirismo pagó la deuda que tenía pendiente con el veterano futbolista José Saborido Osuna -Pepe Saborido-, el gran goleador del Algeciras CF en la década de los cincuenta. Más de doscientas personas acudieron al salón de actos del Casino para su homenaje, organizado con una mezcla de perfección y cariño por la Peña Algecirista Nuevo Mirador.

Tocado con su clásica gorra y parapetado tras unas anchas gafas de sol que le permitían ocultar las lágrimas de la emoción, el mítico delantero centro Pepe Saborido vivió su noche de gloria rodeado por una numerosa familia albirroja que añora sus goles.

La Peña Algecirista Nuevo Mirador fue la encargada de dejar las cosas en su sitio. Uno de sus responsables, el periodista José Ojeda, leyó ante las 200 personas que acudieron al homenaje una semblanza de un Saborido nacido para el gol. En su texto, detallado y repleto de datos, Ojeda recordó que el punta llegó a Algeciras en el verano de 1954. El futbolista se sometió a una prueba en el campo de El Calvario antes de poder integrarse en el equipo rojiblanco. Su debut tuvo tintes tensos y especiales, pues hubo de afrontar un duelo de pretemporada ante la Real Balompédica Linense en tiempos en los que la rivalidad estaba mucho más encendida que ahora.

Saborido pasó la prueba marcando en aquel derby campogibraltareño y confirmó su fichaje por el Algeciras Club de Fútbol. Atrás quedaba su formación en el Español de Tetuán, el filial de un Atlético de Tetuán en el que él también jugaría y que llegaría a militar durante una sola temporada en la Primera división del balompié nacional. Saborido desembarcaba en la Península con la mejor fama de los buenos futbolistas que dio a mediados del siglo XX el Protectorado Español de Marruecos, cuya capital era precisamente la localidad tetuaní.

Las temporadas 1954/ 55, 1955/ 56 y 1955/ 57 forjaron la leyenda albirroja y goleadora de un Pepe Saborido que alcanzaría la cifra de 54 tantos en uno de estos ejercicios ligueros. El delantero aprovechaba su corpulencia física, su potencia y la altura de su salto para desbordar a las defensas rivales. En el juego aéreo brillaba especialmente. “Es cierto que con los pies era sólo decoroso, pero es que yo era, sobre todo, un rematador”, apuntó Saborido en la noche de su homenaje.

El atacante es, además, testigo de una época histórica y llena de cambios en el fútbol español. Una de las ligas en las que permaneció en Algeciras, su equipo jugó en Segunda División bajo la denominación de España de Algeciras, pues el club se fusionó con el España de Tánger al obtener Marruecos su independencia en estos años. Al marcharse de nuestra ciudad, Saborido vestiría en el estadio norteafricano Alfonso Murube la camisola del Atlético de Ceuta, producto de la unión entre el Atlético de Tetuán de sus orígenes como futbolista y el equipo titular ceutí.

“Para los ceutíes, Saborido fue nuestro ídolo y cuando yo era un niño soñaba con ir a verlo al Murube marcando goles con la camiseta del Atlético de Ceuta”, recordó en el acto el actual delegado del Algeciras CF, Carlos Lamorena.

Del cariño que la hinchada albirroja más madura guarda hacia Pepe Saborido dan fe las placas de recuerdo entregadas al homenajeado. Las tuvo de la propia Peña Nuevo Mirador, del Patronato Municipal de deportes del Ayuntamiento de Algeciras y de la Asociación Deportiva de Veteranos recién fundada por el ex presidente albirrojo Manuel Ortega.

Las palabras finales del alcalde de Algeciras, Juan Antonio Palacios, dejaron claro que tras la leyenda cierta como delantero de Saborido hay una persona que se ha ganado el cariño de una ciudad a base de goles: “De todos los que ha marcado, el más importante se lo hizo directamente, por su forma de ser y estar y por no tener nada suyo, a nuestros corazones”.