| Ir al índice de la sección |

MAESTRANZA, QUÉ SERÍAMOS SIN TI
Quizá el algecirismo más joven piense en el mundo taurino cuando oye o lee la palabra Maestranza. No es así para los albirrojos más maduritos. Maestranza fue el nombre de una revista rojiblanca que, a finales de los setenta y principios de los ochenta, se convirtió en un referente obligado para la hinchada. Su desaparición coincidió con una etapa de declive del Algeciras Club de Fútbol.
Algeciras no es una ciudad que pueda presumir de saber conservar su pasado. También el club de nuestros amores se ha visto afectado, a lo largo de sus casi cien años de vida, por ese desapego tan terrible a las cosas de la historia y el patrimonio sentimental. Por esta misma razón Maestranza era tan imprescindible. No sólo era un compendio de la más rabiosa actualidad algecirista, sino que también fue un auténtico baluarte en la lucha por la recuperación de los ídolos rojiblancos y la trayectoria del Algeciras Club de Fútbol a lo largo de toda su trayectoria. En este aspecto jugaba un papel fundamental la sección “Los que vistieron de albirrojo”, que consistía en una entrevista a un futbolista del pasado de El Calvario y El Mirador.
“Maestranza, revista gráfica de espectáculos”, que así se llamaba oficialmente, fue una idea de Antonio Roca Tovar, el propietario de la imprenta Artes Gráficas Roca. Comenzó a publicarse en el año 1977 como un semanario que salía a la venta los martes. Su director fue el periodista Higinio Sáiz León, que rigió editorialmente los destinos del Maestranza desde una redacción situada en el número siete de la céntrica calle Cristóbal Colón. En el año 78 costaba la revista 78 pesetas y, la suscripción anual, 750 pesetas.
Una estructura puramente algecirista
Maestranza rezumaba algecirismo por los cuatro costados de su estructura de papel. Solía abrirse con un editorial que trataba sobre el tema central de la polémica del momento e, inmediatamente después, los lectores se topaban con la crónica del partido que el Algeciras hubiese disputado el domingo anterior. La información estaba hecha al detalle, por supuesto con opiniones de entrenadores y jugadores y –algo que se ha perdido en el periodismo deportivo- de los aficionados. La publicación incluía otras secciones como “La ventana indiscreta” o “Como lo vi, lo cuento”, de la que se hacía cargo el histórico Rafael Piñero. El querido reportero gráfico Francisco Martínez Fernández (Paco Fernández o Pakofer) realizó en Maestranza una labor inconmensurable. Antonio Rodríguez también trabajó en esta aventura editorial a pie de campo. Había otros apartados interesantes en estas páginas, en los que Theo Vargas, ahora en Radio Cádiz, hablaba de algún club de la amplia cantera algecireña o de algún artista del cante, el baile, los toros o el mundo del espectáculo en general. Contenía, todo hay que decirlo, reseñas de la marcha liguera de nuestro eterno rival, la Real Balompédica Linense.
Trascendencia
Con el paso de los años –Maestranza estuvo casi una década en la calle- la publicación se convirtió en un auténtico referente del presente y el pasado del Algeciras Club de Fútbol. Ediciones especiales hechas para los ascensos de 1978, frente al Gerona, y en 1983, contra el Granada, son hoy por hoy auténticas piezas de coleccionista. Son muchas las personas que guardan ejemplares de la revista cuidadosamente encuadernados en un lugar preferente de sus hogares.
Después ocurrió lo ya referido: el balompié algecireño vivió una época de fuerte declive desde mediados de la década de los ochenta y, en este temporal de desacierto y malas actuaciones, desapareció la mítica Maestranza. www.algeciristas.com rinde con estas letras un sencillo pero emotivo homenaje a una iniciativa que tuvo como principal objetivo el engrandecimiento del Algeciras Club de Fútbol.