LIGA 1973/ 74. CRÓNICA DE UNOS HÉROES EN BARBASTRO
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La temporada futbolística 1973/ 74 culminó con un hito para el algecirismo. Los hechos que se sucedieron en la promoción de ascenso demostraron, a las claras, que los colores rojo y blanco y las historias que se sucedían en el viejo El Mirador tenían una trascedencia decisiva en el devenir de la ciudad. Barbastro, una localidad de Aragón, fue el escenario de un ascenso con tintes épicos que dejaron en el camino a unos héroes ya siempre honrados en el imaginario colectivo algecirista.

El Algeciras Club de Fútbol inició la campaña 1973/ 74 en Regional. Nuestro equipo había caído a categorías inferiores y tocaba, una vez más, resurgir de entre las cenizas. La capacidad de recuperación es una de las señas de identidad del algecirismo. La historia y la complejidad de un deporte tan caprichoso como el fútbol han dotado al Algeciras de una dureza a prueba de bombas.

¿Cuántas temporadas hemos comenzado con las gradas vacías y han terminado con llenazos y un ascenso que celebrar? La 73/ 74 debió ser muy similar. Tocaba empezar de nuevo. Antonio Ruiz Simón era el presidente, un hombre serio, de talante muy correcto, encasillado en un perfil que mezclaba buena gestión económica y conocimiento del mundo del fútbol. El dirigente se dedicaba al negocio de las agencias de viajes. Como otros algecireños que han asumido un puesto tan difícil, Ruiz invirtió mucho dinero en las arcas del club albirrojo y centró su sacrificio personal en restar tiempo y dedicación a la familia.

El presidente eligió para el banquillo al histórico Andrés Mateo, un auténtico mito para el algecirismo que suponía toda una garantía de confianza, trabajo y, además, comulgaba plenamente con el juego alegre, de toque y verticalidad que siempre ha demandado la grada rojiblanca.
Mateo contó con jóvenes valores formados bajo su filosofía y futbolistas con experiencia que aportaron mucho. Juan Del Cura y Ángel Sáez son dos emblemáticos ejemplos de la generación que, en aquella temporada, empezó a llenar la grada de El Mirador a base de goleadas. En la plantilla había hombres como Manolo Cruz, Domingo Turrillo "Turri", Juan de Dios, Quindejo o Rafael Platero (padre). El masajista era Pepe Peña, dedicado durante toda su vida al Algeciras Club de Fútbol.

Muchos goles pero… a Barbastro

Goleada tras goleada, como se ha comentado, el Algeciras logró hacerse con el título de campeón de Regional de Andalucía Occidental. Quedaba lo más difícil. El equipo hubo de verse las caras en la promoción de ascenso con el mejor del otro grupo de Regional de la comunidad, el Recreativo Granada. Este es uno de los históricos filiales del balompié andaluz, cuajado entonces de buenos valores de cantera porque el primer bloque de la entidad, el Granada Club de Fútbol, estaba viviendo una etapa dorada que lo mantenía en Primera división.
El doble enfrentamiento con los granadinos se dio mal. Todo parecía perdido. El Algeciras se vio obligado, si no quería tirar por la borda la temporada, a jugar una repesca con el Barbastro aragonés, que a su vez veía en la eliminatoria un clavo ardiendo al que aferrarse para poder quedarse en Tercera.

El ascenso y sus héroes

 

José Ojeda Luque
José Ojeda Luque

El primer partido se jugaba en el viejo El Mirador, que por entonces cumplía 20 años. El Algeciras hacía renacer las esperanzas de ascenso. Ganó 3-1. El Barbastro salía de la ciudad herido de muerte, víctima de un equipo rojiblanco cuyas únicas obsesiones eran el gol y crear ocasiones.
"El Algeciras era un conjunto magnífico, muy marcado por el sello de Andrés Mateo, que se basaba en jugar al ataque y buscar el gol por todos los caminos posibles. Andrés Mateo era una excelente persona y tenía todos los mimbres para contar con un vestuario unido, totalmente identificado con la afición. Creo que en Algeciras, aún muchos años después de su fallecimiento, no ha tenido el homenaje que se merece". Quien así habla es José Ojeda Luque, historia viva del periodismo radiofónico en España y al que, como en 1963, le tocó contar a través de Radio Algeciras el ascenso de Barbastro.

Pepe Ojeda viajó con el Algeciras a la localidad aragonesa: "Fue el primer vuelo charter fletado por el club en toda su historia. Con el equipo viajaron los aficionados que después fueron denominados los Héroes de Barbastro".

Ojeda recuerda de entre aquellos aficionados a la Señorita Elvira, (una maestra bajita y temperamental que vivía al Algeciras con fervor), Pepito el de la Palma Real (ya fallecido), Corruco (organizador de las excursiones como lo hace ahora Salvador Murgado), Chunguito (Hijo de El Chungo y La Chunga), Aurelio o el hoy concejal andalucista José Ortega, entre otros.

"El avión nos llevó de Málaga a Zaragoza y, una vez allí, había que seguir por una carretera malísima durante tres horas hasta Barbastro", recuerda Pepe Ojeda, quien hubo de radiar el partido en una silla entre el público aunque estratégicamente rodeado por los aficionados algeciristas para evitar problemas.
Afortunadamente para el Algeciras, Pepe Ojeda no tuvo que cantar ningún gol. Equipo y aficionados vivieron tras los noventa minutos una alegría inenarrable. "No lo olvidaré mientras viva. Hacía una tarde perfecta pero empezó a nublarse y cayó una tromba de agua impresionante. Cogimos el avión en Zaragoza y en el aeropuerto tuvimos que asearnos un poco para quitarnos el barro. Llegamos a Algeciras bien entrada la madrugada. Era el primer domingo de la Feria de 1974 y el autocar fue directamente al real. Fue apoteósico", apunta Ojeda.

El periodista recuerda que los jugadores pasaron la noche de celebración por el ascenso en distintas casetas, una de ellas, la de la Peña Veteranos, que presidía el máximo mandatario algecirista, Ruiz Simón. El Algeciras había vuelto a categoría nacional y los cimientos para el ascenso a 2ªA de 1978 estaban más que asentados.