TRES ESCENARIOS PARA LAS GLORIAS Y MISERIAS ALGECIRISTAS
El Algeciras CF ha jugado como local en tres campos a lo largo de su casi centenaria historia. Este dato, expresado fríamente, se muestra insuficiente para describir las glorias, polémicas, pasiones y miserias que se ocultan tras los nombres míticos de El Calvario, El Mirador y el Nuevo Mirador. Los tres recintos albirrojos, siempre de titularidad municipal, son testigos de la trayectoria de nuestro club y edificios irremplazables en la vida social de la ciudad de la Bella Bahía.
Muchos algecireños se enteraron en el año 2002 de que los primeros partidos de fútbol se jugaron en Algeciras en la zona de la Era de Los Torres, zona que hoy alberga el antiguo cuartel de transmisiones ocupado por la Policía Nacional y los restos que un supermercado Saavedra conserva del viejo cine Terraza. Eran los comienzos del siglo XX y, en este sector, tenían sus villas muchos ingleses que trabajaban en Gibraltar y que, como en otros lugares de España, estaban introduciendo el deporte del Foot-Ball en nuestro país, al que dedicaban tiempo en sus ratos de ocio.
Los aficionados antes referidos conocieron esta información en la conferencia que el cronista oficial de la ciudad, Cristóbal Delgado, pronunció en el antiguo Hospital Civil con motivo de la celebración del 90º Aniversario del Algeciras Club de Fútbol.
Formalizados los trámites para la creación de la entidad albirroja, en 1912, el Algeciras tiene su primera referencia geográfica en el campo de El Calvario. El recinto, situado junto a los actuales instituto El Kursaal y el ambulatorio Menéndez Tolosa, tomaba su nombre del paseo que estaba a sólo unos metros y que ahora se denomina avenida Blas Infante.
El Calvario, comenzar a soñar
El Calvario tenía el piso de tierra, unos tablones delimitadores de madera que se desmontaban al llegar la feria (por entonces a fiesta se desarrollaba por toda esta zona) y unas gradas del mismo material. Muchos aficionados todavía lo recuerdan. En él dio sus primeros pasos el Algeciras CF y se forjó la leyenda de una afición entendida y apasionada, la algecirista. Miguel Puyol, que jugó en el Algeciras entre 1923 y 1930, conocía este recinto a la perfección. En su memoria se conservan las imágenes del barrizal en el que se convertía El Calvario en los inviernos de una Algeciras en la que raro era el día que no llovía.
El Mirador, la consolidación
Las décadas de los 20, 30 y 40 sirven paraque Algeciras se apasione cada vez más por el fútbol y tome conciencia de que necesita un estadio. Su construcción se inicia en los primeros años 50, junto a la playa de Los Ladrillos y bastante lejos del centro urbano de entonces. El Mirador estaba a punto de nacer. Su ubicación suscitó alguna que otra crítica pero, con el paso de los años, el campo quedaría situado en un lugar casi tan céntrico como lo estuvo su antecesor.
El Mirador se inauguró el 16 de Junio de 1954. Fue una fecha muy importante para la ciudad, que no había conocido en toda su historia unas instalaciones deportivas de estas características. Un partido entre la Selección Andaluza y el Athletic de Bilbao, resuelto con un contundente 1-5 a favor de los vascos, se constituyó en todo un estreno de gala. Las gradas, con capacidad para algo más de 12.000 personas, estuvieron llenas a rebosar. Curiosamente, el atacante algecireño Pepe Tapia fue el primero en marcar en El Mirador. Otros dos futbolistas de la ciudad integrados en el combinado regional, Manuel Marín “Periquito” y el portero Manuel Infante, fueron afortunados protagonistas de una ocasión tan especial. También jugó ese choque el futbolista linense Yeyo. Una de las atracciones de la jornada fue, para los aficionados, fotografiarse con el delantero centro bilbaíno Telmo Zarraonaindía “Zarra”, un goleador que hizo época en el balompié español.
El Mirador fue santo y seña del algecirismo desde aquel día. En él vivimos de todo entre los años 1954 y 1999, casi medio siglo de existencia. El estadio era un lugar entrañable. Muy cerca se situaba “El monte de los tiesos”, una elevación de terreno que permitía a los menos pudientes ver gratis algunas zonas del rectángulo de juego. En él hubo ascensos albirrojos gloriosos, como los de 1978 o 1983, entre otros muchos, en él se jugó una eliminatoria de la Copa del Rey-1978 entre Real Madrid y Algeciras, en él compartimos las tristezas de bastantes descensos y los miedos de las desapariciones… Nuestra historia como entidad permanece en su solar, que ahora ocupa el centro comercial Bahía de Algeciras, de El Corte Inglés.
El Mirador era un estadio coqueto y con indudable encanto. Poseía, como otros construidos en España a mediados de los 50 y en plena conversión del fútbol en fenómeno de masas, una torre marcador que se convirtió en su seña de identidad por excelencia. En ella vivió algunos años un matrimonio singular: ella lavaba la indumentaria albirroja que tendía después al sol en preferencia. Él cuidaba el campo y era su conserje.
El viejo estadio tenía dos grandes puertas en los fondos, las que daban acceso a tribuna y palcos y, sólo en las primeras décadas, una puerta de preferencia que daba directamente a la playa. Los vestuarios rezumaban solera futbolística y, más tardíamente, la zona de tribuna dispuso de oficinas para la gestión del club y una modesta sala de prensa.
Por El Mirador pasó algunas veces la selección española, los jugadores más importantes y… en su césped hubo algún que otro concierto, veladas de boxeo y los primeros mítines políticos recién reinstaurada la democracia a partir de 1975.
Ocaso del viejo hogar de la familia albirroja
A principios de la década de los noventa el campo había acumulado casi medio siglo de vida y había sufrido distintas reformas. El Ayuntamiento empezó a dar vueltas a la idea de construir un nuevo campo, iniciativa que ya se había venido barajando desde inicios de los 80. La afición era consciente de que El Mirador estaba en pleno centro urbano y era muy fácil y cómodo llegar hasta él. Por otra parte, su capacidad para más de 12.000 espectadores era otro de sus antiguos atractivos no perdidos. Pero la modernidad llamaba a la puerta. Las Nuevas Generaciones del PP llevaron a cabo una campaña de recogida de firmas para pedir la conservación del viejo recinto y muchos aficionados rehusaron apoyarla con el argumento de que la ciudad y el Algeciras Club de Fútbol necesitaban un nuevo estadio.
El Mirador tuvo una despedida triste. El último partido jugado por el Algeciras en él supuso su descenso a Tercera división, después de un regreso a Segunda B en la 1998/ 99 tras una década de lamentable andadura por Regional Preferente y la propia Tercera. El Mirador cerró sus puertas en el último partido de la eliminatoria de permanencia frente al asturiano Caudal de Mieres. Fue en la aciaga tarde del 20 de Junio de 1999. El Algeciras necesitaba ganar, como mínimo, 2-0 al final de los 90 minutos para forzar prórroga o lanzamientos de penalti e intentar quedarse en Segunda B. El equipo de los Echevarría, Antonio y Gregorio Molina, Gorri, Enrique, Mateo, Asencio, Jonás… no fue capaz de igualar el envite y ganó amargamente 1-0. El último gol marcado en El Mirador fue fruto de un remate de cabeza del futbolista portuense Asencio a centro del lateral izquierdo Mateo. Curiosamente, Tapia, el primer goleador del campo, había desarrollado buena parte de su carrera en el Rácing Portuense.
| Estadio | Apertura | Capacidad | Ventajas | Inconvenientes |
| Calvario | Años 20 | 3.000 | Accesibilidad | Piso de tierra |
| Mirador | 1954 | 12.000 | Accesibilidad | Cercanía mar |
| N. Mirador | 1999 | 9.000 | Comodidad | Lejanía |
Unas sesiones de entrenamiento de la Real Balompédica Linense en los inicios de la campaña 1999/ 2000 pusieron el punto y final antes del derribo del año 2000.
Nuevo Mirador, presente y futuro
El Nuevo Mirador se inauguró antes incluso del descenso de categoría. Fue el miércoles 9 de Junio de 1999 en un partido entre Algeciras CF y Real Betis Balompié. Los verdiblancos ganaron 1-0 con gol de Benjamín. El estadio es una instalación acorde a los nuevos tiempos aunque, para muchos aficionados, excesivamente alejado del centro en su ubicación del polígono de La Menacha y pequeño en capacidad respecto a su antecesor. Dispone de 1.680 asientos en preferencia, 2.922 en tribuna, 1.159 en el fondo sur y 1.155 en el norte, cantidades que suman 7.010 localidades. Eso sí, el estadio puede albergar público de pie en los pasillos –muy anchos- de acceso al graderío y tiene espacio como para poder construir más gradas.
Diez cabinas de prensa, enfermería, sala para los controles anti-doping, gimnasio, sala de control y seguridad, oficinas y muchas otras dependencias componen la estructura del nuevo hogar algecirista. En él ya hemos vivido dos ascensos, el de la 1999/ 2000 a Segunda B y el de la 2002/ 03 a Segunda A.
El estadio precisa de algún espacio en el que poder instalar un museo de historia del Algeciras Club de Fútbol. El material sentimental de la entidad está disperso por la ciudad y una instalación de estas características enseñaría a todo el mundo nuestro patrimonio como club señero del balompié español y, de paso, constituiría sin duda una fuente de ingresos para el Algeciras. www.algeciristas.com se ofrece para colaborar en este empeño.
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