El
defensa Antonio Ocaña fue, en las décadas de
los 80 y 90, ejemplo de servicio al Algeciras Club de Fútbol.
Tras una larga etapa como jugador (estuvo también en
la plantilla del Betis) se retiró en la 88/ 89. Su
primera experiencia en el banquillo llegó en la Liga
1991/ 92, como segundo de Hita. Con un equipo formado mayoritariamente
por jugadores locales se quedaron a un solo gol del ascenso
a 2ªB, en el trágico partido en el que se empató
a cero con el Toledo en El Mirador. Se sentó en el
banquillo por pura necesidad de la entidad en algunas jornadas
de la nefasta 1992/ 93, la del descenso a Preferente. Ocaña
es primer responsable desde pretemporada en la campaña
1994/ 95. Coge a un Algeciras en uno de los peores momentos
de su historia, totalmente abandonado por su afición
y que se dispone por segunda liga consecutiva a jugar en Regional.
Triunfó y ascendió a Tercera, tras una liguilla
con Alcalá, Riotinto Balompié y Villanueva de
Córdoba. El segundo reto también lo cumplió
a la perfección: consolidar al club en Tercera con
la filosofía del presidente Bernardo Martín,
basada en cuentas austeras y futbolistas de la casa mezcla
de juventud y veteranía. Con Fernando Gallego estuvo
como segundo en la frustrante liguilla de la 1996/ 97 y acompañó
a Baby en la campaña del ascenso a 2ªB de 1998.
Ocaña ha sido un hombre de club, cuya trayectoria ha
sido ejemplo de servicio a la entidad cada vez que se le ha
necesitado.