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Mito para el algecirismo y el sevillismo, internacional absoluto con la selección española, sabio en el terreno de juego y en los banquillos, Andrés Mateo lo ha sido absolutamente todo para el fútbol local y andaluz. Calificado como el mejor futbolista algecireño de todos los tiempos, el medio volante izquierdo dejó huérfana la historia viviente de su pueblo el martes 4 de mayo de 1993, el día de su fallecimiento. Andrés Mateo fue algecirista hasta la médula desde su nacimiento en la calle Alta (Juan Morrison). Jugó primero en conjuntos locales como Los Pugilatos y La Pandilla, que después se convertiría en el Algeciras Atletico. Estuvo en el Cádiz y en el Sevilla. Los más mayores de la capital hispalense recuerdan a Andrés Mateo, que tiene su propio espacio en la historia sevillista. En Algeciras, ya como entrenador, se centró especialmente en la cantera y fue el míster eterno de los juveniles rojiblancos y de la escuela municipal de fútbol. Tiene en su haber dos ascensos en el banquillo albirrojo, uno de ellos contra el Gerona de 1978. Y como patrimonio, sobre todo, haber sido siempre un algecirista de corazón que nunca fallaba cuando su club lo necesitaba.
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