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El futbolista algecireño Juan Herrero aguardaba impasible a que, cada verano, el equipo rojiblanco fichase algún jugador foráneo para ocupar la banda derecha de la defensa. Su indiferencia se basaba en que, llegase quien llegase, el titular en el lateral diestro de la retaguardia algecirista iba a ser él mismo, Juan Herrero, Espátula, apodado así por la afición gracias a su delgadez extrema. Este ídolo era un derroche de pundonor, entrega y garra, una garantía de empuje y desgaste físico que ningún entrenador podía despreciar. Herrero es otro de los históricos que ha vestido la camiseta albirroja en cuantas categorías ha jugado oficialmente el Algeciras Club de Fútbol. Estaba en el ascenso logrado en Barbastro en 1974 y el conseguido en El Mirador frente al Gerona en 1978. La ciudad y su afición balompédica perdieron a Juan Herrero de una forma triste y misteriosa: un temporal lo arrastró al mar en el puerto y jamás volvió a saberse. |