|
El algecirismo no tardó en reconocer la figura rematadora de
Juan de Dios. Pocas veces se habrá visto a un profesional del fútbol
con mejor capacidad para sacar provecho de su físico. Frente a
una anchura que podría hacerlo inmóvil, Juan de Dios tenía
un salto portentoso. Su reto era superar por alto a defensas que, la mayoría
de las veces, le sacaban más de una cabeza de estatura. Y ahí
no quedaba todo. El atacante disponía de una especial habilidad
para dirigir el balón allá donde su cerebro consideraba
que los guardametas rivales no iban a llegar. Jugador de la década
de los setenta, Juan de Dios encontró en los centros que enviaba
Del Cura desde la banda un filón que le hizo acabar varias ligas
con muchos goles en su haber. Fue uno de los Héroes de Barbastro
de la Liga 1973/ 74 (Ver Muy Especial). Su buen hacer no tardó
en trascender allende el Campo de Gibraltar y militó en el Sevilla
FC durante tres campañas. El Eldense fue otro de los equipos en
los que jugó antes de regresar a su tierra para colgar las botas.
|