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El hispano-argentino Daniel Murúa tenía una zurda de oro de la que se benefició el Algeciras de la temporada 1978/ 79, la primera en Segunda A tras una larga travesía del desierto. La banda izquierda era de su propiedad y su capacidad ofensiva le permitía, además, anotar bastantes goles. Junto a su compatriota Brizzola conformó un dúo muy creativo, que aún hoy rememora la afición. El apellido Murúa vivió una segunda parte en nuestra ciudad, cuando el hijo de este ídolo rojiblanco, Sergio, fue fichado por el club en la campaña 1999/ 2000, con Quico Álvarez en el banquillo y en plena búsqueda del ascenso a Tercera división. |