MANUEL MARÍN GRANDY “PERIQUITO”
“He soñado mucho con el gol del primer ascenso a Segunda división”
En apenas mes y medio se cumplirán 40 años de uno de los principales hitos de la historia del Algeciras Club de Fútbol. Manuel Marín Grandy “Periquito” fue el más claro protagonista del 19 de Junio de 1963. Con sus decisivos goles frente al Atlético Baleares en la promoción de ascenso a Segunda división, este extremo introdujo al equipo rojiblanco en la historia del balompié español. Dice, sin embargo, que para él es mayor motivo de orgullo haber pertenecido durante un lustro a la plantilla del Algeciras que el hecho de haber transformado aquellos tantos con los que vibró todo un pueblo enardecido. Socio albirrojo de forma ininterrumpida desde 1966, Periquito es un ejemplo de amor al algecirismo.
J.M.S (Algeciras/ 25-Abril-2003)
P: ¿Puede decirme
cuántas veces ha soñado con aquel gol del ascenso?
R: He soñado mucho con aquello. Pero
no sólo con aquello. El 19 de junio de 1963 es una fecha imborrable para
mí, pero no lo es menos, por ejemplo, febrero de 2002, cuando se le dio
mi nombre a un polideportivo en La Piñera.
P: ¿Es usted consciente de su importancia
histórica para el Algeciras Club de Fútbol?
R: No, de mi importancia histórica no. Yo soy consciente de
los cinco años que he jugado en el Algeciras.
P: ¿Por qué?
R: Hombre, porque jugar en el equipo de tu tierra es muy importante.
Y tener la suerte de marcar dos goles que significaron escribir una de las líneas
que se recuerdan de la historia del Algeciras es… demasiado. Eso tiene
lo suyo.
P: ¿Cuando uno marca un hito teme que venga
otro y lo rebase o desea que eso suceda a costa de que su nombre pierda lustre?
R: No. Yo lo considero histórico, sin presunciones, sólo
porque fue el primer ascenso de nuestro club a Segunda división. Después
ha habido otros saltos de categoría y no es que me haya alegrado como
cuando fui uno de los intervinientes directos, pero lo he celebrado y lo he
festejado. Ahora, por ejemplo, deseo que se juegue la liguilla y se ascienda.
Lo de 1963 fue muy especial. No sé la que se formaría ahora mismo
en Algeciras si se ascendiera, pero es que aquello fue un pueblo entero tirado
a la calle. Fue un verdadero espectáculo, una fiesta del fútbol.
¿Tú sabes lo que es salir desde Estepona en la última etapa
del viaje de regreso y que a los pocos kilómetros se forme una caravana
que te acompaña hasta Algeciras?
P: A la altura de la playa de La Chullera, en Manilva,
ya debió ser para verlo.
R: Cuando llegamos a Palmones, especialmente, el paso de la comitiva
era muy lento por la acumulación de vehículos. Tenían preparados
unos burros vestidos con los colores del Baleares. No se utilizaron por la masa
de gente que había en la calle y fue cuando el Gobierno Militar envió
los camiones a los que nos subimos los futbolistas. Conservo una foto hecha
a la altura del bar Centenario (frente al instituto El Kursaal) en la que se
aprecia el recibimiento que tuvimos.
P: ¿Cómo es el Algeciras de esta
Liga 2002/ 03?
R: Para mí tiene una gran cualidad: su entrega. Es un equipo
con mucho pundonor, que podrá jugar mejor o peor pero que, al final del
partido, no se puede decir que ha sesteado o se ha dejado de ir. Es la mejor
virtud que tiene.
P: Marca poquitos goles
R: Es lo que pasa hoy en fútbol. Por eso el futbolista que mete
goles vale tan caro. Al Algeciras le falta lo que le falta a la mayoría
de los equipos.
P: Usted parece ya acostumbrado a eso
R: Al Barcelona da asco de verlo pero si tuviera algún jugador
que marcara goles…
P: ¿Cómo se siente un algecireño
jugando en la Balompédica Linense?
R: He sido un profesional del fútbol desde los 18 años.
Empecé jugando en el Algeciras, en el Córdoba , dos años
en el Cádiz y volví al Algeciras donde, por circunstancias, me
dieron la baja. Me firmó la Balompédica y como era un profesional
jugué.
P: ¿Y cómo se sintió allí?
R: Muy querido por la afición de La Línea.
P: Me gustaría que me hablara un poco de
Andrés Mateo
R: De Andrés Mateo tengo que hablar muy bien. Fue precisamente
de los que se fijó en mí cuando yo jugaba en el Bomba, un equipo
de Artillería que no pudo ascender más porque nos pasábamos
al profesionalismo y eso el ejército no lo iba a querer. Andrés
Mateo fue entrenador de este equipo durante siete u ocho meses. Después
estuvo como técnico nuestro en la Balona, en una temporada en la que
él había empezado como jugador pero en la que dejó la práctica
del fútbol y ya empezó su trayectoria en los banquillos.
P: ¿Y qué ha significado la figura
de Mateo para el algecirismo?
R: Casi no llegué a verlo jugar, porque coincidí con
él cuando estaba en el tramo final de su carrera. De la liga en La Línea
de la que le hablo recuerdo que habíamos fichado allí cuatro algecireños:
el portero Manolo Infante, Miguel Ángel Puyol, Andrés Mateo y
yo. El último partido lo jugamos en Lora del Río. Le dieron la
baja al anterior técnico y le ofrecieron el equipo a Andrés, que
sólo puso la condición de que ya no volvía a vestirse de
corto. Hablamos de la temporada 1955/ 56. Él nunca quiso irse de aquí,
estaba muy apegado a su familia. Para el Algeciras ha significado lo máximo.
A mí, como futbolista, me daba la máxima libertad sobre el campo.
Ese año al que me he referido metimos, entre liga y liguilla, ciento
veintitantos goles. Hasta que nos enfrentamos al Puente Genil con Torollo
de portero. Nos lo paró absolutamente todo y nos dejó sin ascender.
Fue antes de que fichase por el Algeciras, pero ya era un coloso en la portería.
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